Better place

Cómo darle una segunda vida a objetos que ya no queremos

Experimentación — 7 marzo 2018

Better place consistió en un taller de experimentación que se realizó en colaboración con Marinamluna. El objetivo del workshop fue hacer reflexionar al consumidor a través de la propia experimentación  con objetos vulgares que todos tenemos a nuestros alcance, objetos que ya no queremos o no usamos y tratar de darles una segunda vida en vez de convertirlos en basura. Es decir, un lugar mejor. De ahí el nombre del taller. Better place.

Además, otro de los retos que nos planteamos fue ver la manera de aumentar el valor de compra en el mercado de estos objetos. Es decir, cómo la percepción de un objeto se puede alterar con algunas modificaciones y hacer que éste vuelva a ser deseado e incluso se venda por un precio superior. Y, por supuesto, ver cómo la forma de presentar un objeto influye en la justificación de su precio.

En definitiva, experimentar a pequeña escala cómo el diseño y el marketing se relacionan con el mercado y el consumidor.

A los asistentes se les pidió que trajeran objetos de sus casas que ya no querían. Había cosas de todo tipo. Desde una pulpera, hasta un pollo de goma. Cada asistente eligió varios objetos que les resultaran inspiradores y comenzó entonces un brain storming donde se obtuvieron un montón de ideas, algunas más viables que otras, pero en definitiva, ideas que sirvieron para crear un pensamiento transversal. Otro punto de vista. Una nueva forma de mirar y de percibir.

Tras esta lluvia de ideas, nos fuimos en busca de los complementos que nos hacían falta para ejecutar nuestras ideas. Y qué mejor sitio que un bazar. El bazar es un sitio ideal dada la gran cantidad de objetos de todo tipo que puedes encontrar a un precio muy económico. Hay de todo. Y eso, sin duda, ayuda a estimular la creatividad. Tras haber desarrollado un poco ese pensamiento transversal y reflexionado sobre cómo reconvertir los objetos, algunas ideas incluso surgieron allí mismo al ver objetos que resultaron inspiradores.

Después de recorrer minuciosamente cada rincón de la tienda en busca de objetos, se fijó un precio máximo de 5€ por producto y se hizo una compra un tanto aleatoria. Los materiales que se compraron fueron pinturas, pegamento, cables, alambres, bombillas y portalámparas, corcho natural, bridas… En total se gastaron 100€ en materiales. Algunos con una idea concisa y otros con la finalidad de jugar y experimentar.

Bajo este concepto de revalorización y cambio de percepción, continuó el proceso de experimentación en el que se fue estudiando la manera de transformar estos objetos de una forma rápida y sencilla. Todo ello, en el plazo máximo de un día.

Algunos se convirtieron en lámparas, como las que podéis ver a continuación. Lámparas que se hicieron con todo tipo de cosas. Los objetos base de los que se partieron fueron cajas de madera, paneras, lapiceros, un bol de plástico para ensaladas… Otros se convirtieron en objetos decorativos.

Todos los objetos que se desarrollaron fueron expuestos posteriormente a la venta en un mercadillo navideño. El precio total que se alcazaba sumando el importe de todos los objetos que se expusieron ascendía a casi 500€. Y aunque no todos se vendieron, sirvió para recuperar los costes invertidos en el taller. Los que no se vendieron fueron entregados a sus creadores que, con mucho gusto, les dieron una segunda vida.

Un pequeño ejercicio de reflexión sobre cómo el diseño puede ayudarnos a crear concienciación medio ambiental y reducir el número de residuos que generamos por persona al año.

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LEBLUME. seleccionado en From Spain With Design 2020